La Comisión Europea ha metido el bisturí en el entramado burocrático de su principal fondo científico. Ante las reiteradas advertencias de investigadores y empresas emergentes por el colapso administrativo, Bruselas ha ejecutado una reforma de urgencia en las reglas de juego de Horizon Europe, dotado con 95.500 millones de euros, para simplificar de golpe el acceso a las subvenciones.
La remodelación, desvelada en el informe anual de gestión, coincide con un escenario de competencia feroz que ha desplomado la tasa de éxito de los candidatos a un exiguo 14%. El documento revela la crudeza del embudo financiero: el 70% de los proyectos excelentes que superaron el corte técnico de la UE fueron rechazados por falta de presupuesto. Para haberlos financiado todos, las arcas comunitarias habrían necesitado 118.500 millones de euros adicionales.
Para el ecosistema de consultoras y centros de innovación que operan desde zonas periféricas como Canarias, el giro de timón es drástico. Bruselas abandona definitivamente la fiscalización al céntimo en favor de un modelo basado en objetivos, reescribiendo la forma en que se competirá por los fondos públicos a partir de ahora.
Adiós a la factura en tiempo real
El pilar de esta reforma es la generalización de la financiación a tanto alzado (los denominados lump sums). Con este mecanismo, las empresas beneficiarias ya no tienen que justificar cada gasto en tiempo real, una losa administrativa que históricamente penalizaba a las pymes y a los nuevos aspirantes sin estructura legal en Bruselas.
El nuevo plan de trabajo reduce los temas disponibles, acorta las descripciones de las convocatorias y adelgaza el formulario de solicitud, exigiendo mucha menos información política previa a los consorcios.
Además, la Comisión ha extendido el sistema de evaluación en dos fases. Los aspirantes pueden presentar primero un borrador conceptual breve y sólo se les exige redactar la propuesta completa si superan la primera criba. Para evitar el tradicional sesgo de prestigio a favor de las grandes instituciones de siempre, gran parte de estas primeras fases se examinarán mediante evaluaciones ciegas.
El nuevo reparto del dinero técnico
El ajuste normativo coincide con un momento de máximo despliegue de capital. Al cierre de su último ejercicio analizado, Horizon Europe ya había adjudicado 52.800 millones de euros repartidos en casi 19.500 subvenciones. Las empresas privadas y las pymes representan ya el 35% de los participantes únicos.
Las prioridades políticas, sin embargo, se están moviendo. Mientras que la cuota destinada a la mitigación del cambio climático cumple con el objetivo del 35%, el informe advierte de que Bruselas tendrá que forzar la máquina para alcanzar el 10% obligatorio reservado a proyectos de biodiversidad antes de que concluya 2027.
Por otra parte, la revisión intermedia de los fondos de Cohesión ha ampliado el alcance de la Plataforma de Tecnologías Estratégicas para Europa (STEP). El cambio permitirá que el acelerador del Consejo Europeo de Innovación (EIC) financie, por primera vez, proyectos de doble uso civil y militar, abriendo una vía inédita para infraestructuras tecnológicas.
Pulso por la sucesión
Con el Parlamento y el Consejo negociando ya las bases del próximo marco temporal (2028-2034) y el nuevo Fondo de Competitividad Europea, la Comisión busca acelerar la llegada de la ciencia al mercado. La publicación anticipada de los borradores en el Registro de Comitología responde a esta estrategia: dar tiempo a las consultoras especializadas a armar consorcios transnacionales potentes antes de que se abran los plazos oficiales.
Para los equipos que gestionan proyectos europeos, la directriz de Bruselas es nítida: se acaba la era de los gestores de facturas y empieza la de los arquitectos de tecnología. Las propuestas que ganen mañana serán aquellas que dominen las nuevas convocatorias abiertas y sepan blindar sus conceptos bajo las exigencias de la doble transición verde y digital de la Unión.
