Países miembros de la UE imponen control sobre el nuevo Horizonte Europa de 100.000 millones

El Consejo alcanza un acuerdo político sobre el décimo programa marco: arrebata peso estratégico a la Comisión y ata la financiación científica al nuevo Fondo de Competitividad.

Giro de corte soberanista en el corazón de la política científica de la Unión Europea. Los Estados miembros han blindado un acuerdo político crucial sobre las reglas del próximo Horizonte Europa (2028-2034) —el gigantesco décimo programa marco de investigación— imponiendo una profunda reconfiguración de fuerzas. Las capitales han plantado cara al centralismo de la Comisión Europea y exigen un papel dominante en la definición de las prioridades estratégicas y en el control de los fondos destinados a la innovación.

El mandato de negociación pactado, recogido en el documento oficial descarga.pdf bajo la presidencia de Chipre, introduce una arquitectura institucional inédita. El nuevo Horizonte Europa ya no funcionará por libre; el texto impone un vínculo estrecho y obligatorio con el futuro Fondo Europeo de Competitividad (FEC). El objetivo es claro: forzar la transición de los laboratorios al mercado industrial y frenar la sangría de competitividad frente a EE. UU. y China.

Para el tejido de consultoras y plataformas de innovación como Consulta Europa, esenciales para armar consorcios internacionales desde regiones puente como Canarias, este acuerdo del Consejo representa el verdadero mapa de coordenadas para posicionarse a escala europea antes de que el Parlamento intente suavizar el texto.

Las capitales toman el mando de la ciencia

El acuerdo político modifica sustancialmente el equilibrio interno de los cuatro pilares del programa. En el Pilar II, el de mayor peso presupuestario en investigación colaborativa, las capitales han fijado un proceso estricto para co-definir las áreas prioritarias, recortando el margen de maniobra unilateral de los funcionarios de Bruselas.

La ofensiva de los Estados miembros se extiende también a las denominadas «asociaciones europeas» (las alianzas con industrias y universidades). El Consejo ha establecido un control férreo sobre su ciclo de vida, decidiendo desde su creación hasta su eliminación progresiva para evitar que se conviertan en estructuras burocráticas permanentes. Además, se otorga a los gobiernos un peso definitivo para determinar qué grandes infraestructuras tecnológicas recibirán apoyo público.

Adiós a la inocencia militar: llega el doble uso

La otra gran clave del texto es el giro estratégico hacia la defensa. Por primera vez, el marco normativo integra desde su origen la financiación de tecnologías de doble uso (civil y militar) en el Pilar II. El Pilar III, que comanda el Consejo Europeo de Innovación (EIC), amplía su radio de acción para inyectar capital en empresas emergentes de tecnología profunda (deep-tech) dedicadas explícitamente a la defensa, aunque bajo estrictos controles de seguridad nacionales para proteger la soberanía de la investigación.

«Convertir la investigación de vanguardia en productos y tecnologías innovadoras refuerza la resiliencia y la autonomía estratégica de Europa», ha defendido Nicodemos Damianou, viceministro de Política Digital de Chipre, al sellar el acuerdo.

Menos papeleo para salvar a las pymes

Para facilitar la entrada de pymes y nuevos actores —una de las metas donde consultoras especializadas actúan como socios estratégicos de valor—, el Consejo ha impuesto medidas drásticas de simplificación para atajar el riesgo de errores contables:

  • Financiación a tanto alzado (lump sums): Se amplía de forma generalizada el pago por objetivos cumplidos, dejando atrás la fiscalización de facturas al céntimo.

  • Costes unitarios de personal: Se introduce una fórmula fija para el cálculo de los salarios de los investigadores, reduciendo la asfixia burocrática en las auditorías.

  • Garantías para las Acciones Marie Curie: Opciones de costes simplificados en todo el programa de becas.

El documento incluye un enfoque de «ampliación» (widening), diseñado para inyectar recursos específicos en aquellos Estados miembros y regiones en transición tecnológica que arrastran retrasos en I+D. Con este mandato parcial sobre la mesa, el Consejo iniciará de inmediato los trílogos con el Parlamento Europeo. Si el presupuesto global se pacta antes de cerrar el año, las primeras convocatorias oficiales verán la luz en 2027, garantizando que el dinero empiece a fluir sin interrupciones en enero de 2028.

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